Dicen los expertos que una mudanza es la tercera causa de estrés más grande en la vida, justo después de un divorcio y de que se te caiga el móvil al váter. Puesto que cambiar de casa es un deporte de riesgo en el que, de repente, descubres que tienes más cosas de las que caben en el mapa de España y que guardas tickets de un supermercado de 2012 “por si acaso”.
Sin embargo, hoy nos hemos propuesto que tu próximo traslado no termine en una crisis existencial. Porque sí, se puede sobrevivir al caos, a las cajas de cartón que parecen reproducirse por esporas y a los vecinos que te miran con cara de “otra vez el del ascensor ocupado”. Y la clave no es la organización (que también), sino mantener el humor y priorizar tu descanso. Así que saca el rotulador permanente, prepárate para jugar al Tetris en vivo y en directo y sigue esta guía para que tu mudanza sea, al menos, una anécdota divertida.
Empaquetar sin dramas o, lo que es lo mismo, hacer la purga
El primer mandamiento de toda mudanza es: no traslades basura de un código postal a otro. Este es el momento de la verdad. Si ese aparato para hacer abdominales que compraste en un anuncio de madrugada sigue acumulando polvo, no merece cruzar el umbral de tu nueva vivienda.
Para empaquetar sin dramas, lo recomendable es aplicar la técnica de las tres cajas: la de “me lo quedo”, la de “lo dono o lo vendo” y la de “esto es un peligro biológico y va directo al contenedor”. Sé despiadado. Seguro que no necesitas esa colección de cables que no conectan con nada fabricado después de la caída del Muro de Berlín.
Además, es importante que prestes atención al etiquetado. Olvídate de poner solo “Salón”. Sé específico. Pon cosas como: “Kit de supervivencia: cafetera, papel higiénico y el sacacorchos”. Porque créeme, cuando llegues a la nueva casa a las diez de la noche, con los brazos que te llegan al suelo y el apetito de un león, no vas a querer abrir veinte cajas para encontrar el mando de la tele o una cuchara limpia. El drama se evita con estratégica transparencia logística (y mucho plástico de burbujas para desestresarse explotándolo).
La importancia de estrenar descanso
Una vez que has conseguido que todo encaje en el camión (esa maravilla de la ingeniería automotriz donde dejar espacios vacíos es un pecado), y llegas a tu nuevo hogar, con paredes que están vacías, un eco que asusta y el suelo más frío que el corazón de tu ex, no cometas el fatal error de conformarte con el colchón viejo que ya tiene la forma de tu espalda.
Porque estrenar casa es sinónimo de estrenar descanso, por si no lo sabes. Ya que no tiene ningún sentido pintar las paredes de un color “blanco roto zen” si vas a dormir sobre una superficie que parece un campo de batalla de muelles oxidados. Piénsalo: la mudanza es un punto de inflexión, una oportunidad para mandar al desguace ese colchón que heredaste de tu tío y que tiene más años que el hilo negro. No olvides que un buen sueño es lo que separa a una persona civilizada de alguien que le grita a las nubes porque no encuentra los calcetines.
Por qué comprar un colchón wasameMucho sirve para saber quiénes son tus amigos tóxicos
Llegamos a un punto importante. ¿Cómo saber si tus amigos están ahí por tu brillante personalidad o simplemente por compromiso? Muy fácil, pídeles que te ayuden con la mudanza. Pero agreguemos un filtro aún más fino, una prueba de fuego que te ayude a separar el trigo de la paja: la llegada del colchón.
Debes saber que, comprar colchón wasameMucho es, probablemente, la decisión más inteligente y útil que puedes tomar en todo este proceso. ¿Por qué? Porque, a diferencia de esos colchones aburridos y técnicos que parecen diseñados por la NASA en un día gris, el wasameMucho es para gente con buen humor. Para empezar, su núcleo es de muelles ensacados. Y como aquí nos gusta la precisión, nos hemos puesto a contarlos (aunque nos ha costado la salud):
- El de 90×190 tiene 437 muelles.
- El de 105×190 tiene 510 muelles.
- El de 135×190 tiene 656 muelles.
- El de 150×190 tiene 729 muelles.
¡Y ya no contamos más! No vamos a romper más colchones solo para que tú te enteres. Lo fundamental es que, dichos muelles aseguran que, si tu pareja se mueve más que un garbanzo en la boca de un viejo, tú ni te vas a enterar.
Además, este colchón es lo que llamamos un “gordaco”. Tiene 25 centímetros de puro placer. Como los buenos bocatas de bar de carretera, que llevan mucho “chichi” por dentro, ¡pues mejor! Y sus acolchados de fibra hueca hacen que transpire y sea fresco, lo que te vendrá bien para los sudores del primer mes de hipoteca.
También cuenta con 3 capas de acolchado de visco y HR en ambas caras, que te ayudarán a dormir como si te hubieran dado cloroformo, pero sin los efectos secundarios de despertar en un callejón.
Economía de guerra y mantenimiento para vagos
Como es lógico, una mudanza te deja la cuenta corriente tiritando. Por eso, como en su fabricación usan menos materiales innecesarios pero de mayor calidad, con este colchón te ahorras una pasta que te puedes gastar en seguir coleccionando tortuguitas de la buena suerte o en pizzas para los amigos que te ayudaron.
Lo mejor: no tendrás que darle la vuelta. Ya que sabemos que en la nueva casa vas a estar muy ocupado intentando entender cómo funciona el termostato, así que solo tendrás que girarlo de vez en cuando para un buen mantenimiento. Como si fuera poco, su cara B está diseñada con unas capas de acolchado tan “guapas” que puedes apoyarlo sobre cualquier base: canapés, bases tapizadas o incluso esos somieres de láminas que crujen como una película de terror.
El factor tiempo
Y si eres un “desgraciao” que se ha mudado sin haber previsto dónde dormir, el equipo de wasameMucho hasta te echa un cable. Te lo entregan en menos de 72 horas para que, en el peor de los casos, únicamente pases dos noches durmiendo encima de una pila de abrigos.
Como verás, nuestra guía de supervivencia para mudanzas se resume en: tira lo que no uses, no te pelees con tu pareja por el color de las cortinas y, sobre todo, no escatimes en tu descanso.
Si tus amigos se quejan de ayudarte a meter tu nuevo colchón, quizás también es hora de cambiar de amigos. Recuerda que una mudanza es el momento perfecto para renovarlo todo, empezando por las energías. Así que ya sabes, si quieres pasar de ser un náufrago entre cajas a un rey en su palacio, cómprate un colchón wasameMucho para recuperar el humor y la cordura. ¡Suerte con las cajas y que los muelles te acompañen!





















