¿QUÉ HACE UN SANTANDERINO DE LA DIÁSPORA AL VOLVER A LA TIERRUCA?

Todo STV (Santanderino de Toda la Vida), como yo mismo, que vivo en Barcelona y viajo por el mundo (cuando puedo), es un embajador permanente de las cualidades de nuestra tierra fuera de ella, de nuestros productos y de nuestras gentes. Aunque cuando uno regrese a la tierruca no pueda evitar convertirse en un crítico detractor de todo aquello que no funciona como debería ser, máxime cuando tiene puntos de referencia externos. Porque lo cortés no quita lo valiente, y puestos a criticar, mejor que lo haga uno de nosotros que un foráneo.

Selfie postureo santanderino del autor
Selfie postureo santanderino del autor

Tanto en navidad como en verano, en que Santander se llena de turistas (tradicionalmente de madrileños, que siempre han sabido apreciar bien nuestras ventajas climáticas, paisajísticas y gastronómicas), los santaderinos y cántabros de la diáspora nos las arreglamos para pasar unos días de vacaciones en nuestra región natal. Nuestro viaje suele ser todo un retorno a las raíces, y por ello viene acompañado de una serie de ritos:

  • Lo primero de todo, y que se convierte en algo omnipresente, es anunciar en nuestras redes sociales (especialmente en facebook), que pronto estaremos allí, huyendo del calor de las grandes ciudades. Aunque fuese un viaje de trabajo, siempre hay lugar para el placer, y como es bien sabido el primer placer de todos es dar envidia a quienes no estén allí y lean nuestros comentarios.
  • Al preparar el equipaje veraniego, como buenos conocedores de Cantabria, sabemos que no pueden faltar el bañador ni el paraguas, aunque parezca contradictorio, pues ambos serán utilizados en algún momento, incluso a veces en el mismo día. Cantabria tiene su propio microclima, muy variado a lo largo del día, y las predicciones meteorológicas (casi siempre negativas) suelen fallar. Únicamente Roberto Brasero (de A3 TV), que conoce bien nuestra tierra, y el pronóstico del Diario Montañés, proporcionan un pronóstico ajustado a nuestra realidad climática. Y aún así, todo puede cambiar en cuestión de minutos.
  • Si vamos a Santander en avión, nos buscamos la vida para lograr un asiento en el lado derecho del avión, que es donde mejor vista tienes de la bahía al aterrizar (en los vuelos que vienen de Barcelona). Hay que aprovechar todo momento para buscar la mejor vista, y tratar de localizar nuestra casa desde el aire.
  • Llegando al aeropuerto de Santander (SDR), lo primero que hacemos es anunciar que ya estamos aquí. En concreto, yo hago check-in en foursquare (o ahora Swarm) buscando el nuevo nombre de nuestro aeropuerto, que desde hace muy poco es “Aeropuerto Seve Ballesteros – Santander”. Pero aunque el Parlamento regional lo aprobó por unanimidad, a estas alturas aún no se ha llevado a cabo a pesar de su bajo coste y sencillez, como tantas obras aprobadas que acaban tardando más de lo previsto.
Un sobao y el Diario Montañés.
Un sobao y el Diario Montañés.
  • Un STV no es un STV si no consume sobaos pasiegos durante su estancia, pero de los frescos, nada de sobaos industriales estuchados para consumo fuera de Cantabria. Y bien grandes, de esos que dan de desayunar al menos a dos personas normales. Antes de llegar a casa, un gesto habitual es ir a una confitería a adquirir unos auténticos sobaos, complemento indispensable en los desayunos de un cántabro con morriña. Por cierto, un consejito: si los calientas medio minuto en el microondas antes de comerlos, están muchísimo mejor y más tiernos.
  • Antes de salir a la calle por la tarde, colocarte un jersey al hombro, anudando las mangas por delante, por si acaso refresca por la noche. Y ahí se quedará, al hombro, porque si eres un auténtico STV casi nunca te lo acabas poniendo, solo los madrileños lo harán, porque no están habituados al suave clima cántabro.
Terrazas de la Plaza Cañadío
Terrazas de la Plaza Cañadío
  • Bajar a la plaza Cañadío, a tomar una copa y reencontrarte con los viejos amigos… pero ¡ojo!, si han pasado muchos años desde aquellos viejos tiempos, es mejor ir por la tarde, que es cuándo podrás encontrar a tus amigos, los mismos de entonces, con más canas, con más kilos, con menos pelo, y con sus niños jugueteando allí mismo, junto a la iglesia de Santa Lucía. El tiempo ha pasado, y desde que se peatonalizó la plaza, esta atiende a diversos usos a lo largo del día: cañas, vinos, juegos, copas, botellón, y reunión multitudinaria de turistas vacacionando en Santander.
  • Averiguar qué cambios ha habido en la ciudad desde la última visita: qué bares han abierto, cuales han cerrado, qué obras públicas importantes se han hecho, cómo van las obras del Centro Botín (que nunca acaba), dónde están los mejores gintonics, etc. Para esta ardua tarea es habitual echar mano de los consejos de los amigos, en persona o mediante las publicaciones en las redes sociales, pero al final siempre habrá que verificarlo “in situ”, para contrastar las informaciones. Sobre todo, lo más importante, es asegurarse dónde sirven ahora las mejores rabas, sean con o sin limón.




Amanecer en la Bahía
Amanecer en la Bahía
  • Otro rito imprescindible es reencontrarse con el mar, en todas sus variantes. O bien dándose un “col”, o bien paseando por el muelle de Calderón, o por la extensa orilla de la playa del Sardinero durante la bajamar, momentos en los que se cruzarán con muchos paisanos, además de los madrileños, pucelanos y palentinos que visitan nuestras playas y ciudad.
  • Si vas a ver amanecer, tanto en la Bahía de Santander como en el Sardinero, aprovecha para saludar a Miguel Angel Miguelez, el intrépido reportero que cada día nos proporciona fotos frescas del día, en su web El Tomavistas de Santander, y quizás hasta te saque en sus mundialmente famosas fotografías.
Miguel A. Miguelez en acción
Miguel A. Miguelez en acción
  • En cuanto a la gastronomía, no puede faltar otro rito, como es degustar un cocido montañés, o uno lebaniego (o ambos), en nuestros restaurantes favoritos. Aunque parezca una comida pesada, no apta para el verano, en Cantabria la temperatura es tan suave que no impide disfrutar con el plato más contundente de la tierruca. Por cierto, ¿alguien adivina en qué restaurante está hecha la foto de esta “ración” de cocido?
Cocido Montañés (ración individual)
Cocido Montañés (ración individual)

 

  • Antes de marcharnos de Cantabria de regreso a tierras lejanas, los STV tenemos que hacer acopio de víveres autóctonos: quesadas y sobaos, cocido montañés, orujos de Liébana, quesucos típicos (mis favoritos: el ahumado de Aliva y el picón de Tresviso), etc. Un consejo: los sobaos frescos se pueden congelar para consumirlos más adelante; yo suelo hacerlo metiéndolos en bolsas de congelación individuales (pueden servir incluso las bolsas para bocadillos), y consumirlos cuando quieras, tras haberlos descongelado la noche anterior y darles un puntito de calor en el microondas justo antes de degustarlos. Y si vuelas con Ryanair… recuerda que puedes llevar una pequeña bolsa de mano para esas compras, en cantidad moderada.

Son estos pequeños detalles los que nos ayudan a cargar las pilas, y tomar fuerzas para resistir el exilio fuera de Cantabria, hasta la próxima visita, que en muchos casos será en navidades cuando, como el turrón, volvamos “a casa por Navidad”. Y tú, ¿tienes algún ritual especial que nos puedas comentar? Puedes hacerlo aquí abajo, en la sección de Comentarios.

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55 COMENTARIOS

  1. Yo acabo de venir de alli y te digo que segun iba leyendo los pasos que has descrito son los que voy haciendo cada vez que regreso a la tierruca

  2. Aunque no soy un stv, el resto de mi familia si, reconozco que me suceden un par de cosas en el momento en el que cojo el coche para volver a la tierruca.
    La primera antes de arrancar en el momento de meter la llave, un cosquilleo en el estomago que viene a durar hasta la señal de bienvenidos a cantabria, toda esa parte se suele hacer un poco larga, y eso que desde pucela y mas con la autovía es un paseo.
    La segunda, despues de pasar el primer túnel de la autovia, no me acuerdo ahora cual es, ahí es ya cuando bajo la ventanilla hasta abajo, sea invierno o verano y respiro fuerte, no es el mismo aire que hay en Castilla y eso se nota. Justo en ese momento ya sabes que has llegado, no importa que te queden todavía tres cuartos de hora, ya esta todo verde y da gusto ir viendo el paisaje, los km pasan de otra manera.
    No se si esto le pasara a mas gente, supongo que por cositas pequenas como estas, mi familia política, todos ellos castellanos de pura cepa me dicen cantabron, que aunque en el dni pone donde has nacido, realmente no pone de donde eres.

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